Pablo González es el mismo que Pablo el de "Pégame un viaje", aunque con un par de cámaras menos colgando. Así me llamo y así me conocen. Bueno, de la primera forma entre mis amigos, mi familia y mi entorno laboral, donde ejerzo como periodista y comunicador; y de la segunda, entre quienes compartís conmigo la pasión por viajar y descubrir. Contigo me suelo llevar más que bien (tienes cara de pertenecer al segundo grupo).

Todas las semanas escribo para el periódico INFORMACIÓN. Allí trabajo como periodista, publicando noticias y reportajes los domingos y lunes. No suelto el lápiz ningún día de la semana, pues las fuentes tienen horarios distintos al mío y no todo el mundo descuelga el teléfono cuando tengo un rato libre.

El resto de la semana lo paso en un gran rincón donde se desgrana la solidaridad para repartirla entre el mayor número posible de personas: una ONG de ámbito internacional. Aquí creo contenido audiovisual, manejo la comunidad en redes sociales y mantengo informados a los medios de comunicación sobre nuestra actividad, entre otros. También formo parte de la Unidad de Comunicación en Emergencias (UCE) de esta institución.

Todas estas experiencias, laborales por el momento, forman parte de mi "quién soy", pero hay una parte que no tengo metida en ningún contrato: mi inquietud. Me inquieta mi trabajo, por supuesto. Pero también lo hacen todas aquellas cosas que me inundan cada vez que suena "la sirena del recreo".

A esta hora, hasta hace no mucho pues tengo 24 años, lo que acompañaba a la sirena era el papel de aluminio que envuelve el bocadillo. Ahora, por lo general, suenan motores de avión, sellos en pasaportes y botones de 'rec'. Mi pasión, la de Pablo el de Pégame un viaje, es VIAJAR.

Que sí, que es una pasión que no se puede hacer todo el tiempo. O eso al menos es lo que dice mi madre cada vez que le cuento mi sueño de un viaje permanente. Y ojo, que una madre no se equivoca... ¿O sí?

Mi madre es una auténtica crack de sus análisis de transgénicos, sus danzas del mundo y su amor por la actividad. Pero mi madre todavía no tiene del todo presente lo que puede llegar a ser el motor de ese sueño permanente: recoger las historias de cada rincón del mundo, vivir aventuras escondidas, desbloquear culturas y cazar experiencias.

Normalmente, a estas alturas del discurso mi jefa ya suele estar pensando que se me ha ido la cabeza...

¡¿Pero, POR QUÉ NO?!

En 2015 decidí que abrir mi blog de viajes era una buena idea; me iba a vivir a Italia y los ahorros de mi trabajo en Decathlon ya olían a escapadas. Así que me puse manos a la obra. Pensé que era mejor idea contar mis aventuras en vídeo; no sé, me gustaba el formato porque desde pequeño había empuñado la cámara y había editado luego el resultado para enseñárselo a mis amigos.

Abrí mi canal en Youtube, mi blog y metí primera.

Por el trazado que ha ido dejando Pégame un viaje, encontramos impactos en medios, referencias en otros portales y algún que otro reconocimiento. En 2016, fingí gastar mi beca en alcohol para reivindicar el derecho de todo el mundo a estudiar en el extranjero (posiblemente te parezca loco, pero si ves el vídeo seguro que lo entiendes) y El Español lo contó en un reportaje; fui viral en Argelia tras hacer una guía turística que llamó la atención; o también me colé en Amnistía Internacional, la Universidad de Alicante y la Universidad Miguel Hernández, entre otros, con un contenido muy especial recogido en un campo de refugiados en Filippiada.

A finales de este año, de 2016, me llevé la sorpresa de un enorme empujón que me ayudaría a seguir con lo que hago ahora: recibí el premio al mejor blog joven de la provincia de Alicante. Tanto el valor del galardón como la cuantía del premio me sirvieron para coger fuerzas, izar las velas y no dejar de hacer lo que más me gusta.

Ahora cuento mis viajes todas las semanas. Habitualmente, los miércoles o domingos publico un vídeo sobre mi último destino. Lo comparto en el canal de Youtube y en mis redes sociales; y esa misma semana lo incluyo en una artículo sobre viajes que publico en el diario INFORMACIÓN.

 Entre todas estas plataformas, me acompañáis un muy buen ejército viajero. En Youtube, los vídeos han superado el medio millón de visitas y ya somos más de 4.000 suscriptores. En el diario INFORMACIÓN, cada semana leéis mi post sobre viajes alrededor de 3 o 4 mil personas. Y en Instagram, Facebook y Twitter nos hemos pasado de los 10.000 seguidores. ¡Vamos! 💪.

Mi objetivo está servido: viajar para contar. También me vale al revés, pues de eso trata Pégame un viaje, de unir la pasión de volar con lo que me llena y hace sentir productivo. No sé cuándo, pero voy a conseguir hacer de Pégame un viaje mi forma de vida para poder cumplir mi sueño. A ver qué cara se le queda a mi madre...

¿Te sumas?

Quienes han hablado y confían en Pégame un viaje: